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jueves, 3 de noviembre de 2011

Eva

Hubo silencio en El Jardín. La creatura reciente no podía ser rebajada, y cada ser vivo en el mar, la tierra y el aire trató de no envenenar lo más divino y terrenal con un acercamiento torpe.
Adán, quien en la cima de una coli­na intentaba hallar nuevas figuras en las nubes, fue distraído por la falta de sonidos. Cuando siguió la pista de esa ausencia observó una multitud aglutinada en un llano no muy lejano. Así que bajó, y al abrirse paso entre los nombrados encontró a la mujer.

–Puedo vivir con o sin Él –dijo el primer hombre-, pero no podré hacerlo sin ti.

3 comentarios:

  1. Sí amigo parcero, las mujeres, para la mayoría de los hombres, están por encima de Dios. Son diosas.

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  2. Me gusta tú visión del Edén sin manzana...

    Besos desde el aire

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  3. Rosa, pues ha haber algún Edén sin un pecado original.

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