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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Entrada y salida


Habitar en el último piso de un edificio de cuatro nive­les supone una imagen repetida. Usted abre la puerta de entrada al edificio, sube quince escalones y encuentra un corredor pequeño al doblar hacia la derecha y gira noventa grados sube quince escalones y encuentra un corredor pe­queño al doblar hacia la derecha y gira noventa grados sube quince escalones y encuentra un corredor pequeño al do­blar y noventa grados quince escalones corredor pequeño y final del recorrido: la puerta del apartamento. Solo queda abrir y entrar, olvidando, a causa del cansancio, los libros y las maquetas al lado del semáforo de la esquina, esperando, además, una tarde poco calurosa, no como la de ese mediodía cuando cruza la calle y se pregunta, al observar un edificio de cuatro niveles, si era mejor opción haber tomado el elevador.

3 comentarios:

  1. Me parece muy logrado este juego de simetrías. Lo realza, además, la contemplación desde fuera que lo cierra. Me gustan estos planteamientos poliédricos, lógicos, que yo no domino; es como tener acceso a otra mirada de las cosas.
    Abrazos

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  2. Me perdí con tanta escalera y pasillos...

    Besos desde el aire

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  3. Susana, he intentado escribir varios con una intención semejante. Quizá este es el que mejor me ha quedado, buscar algo que tenga un destino circular.

    Rosa, trataré de poner señalamientos en escaleras y pasillos, sólo para que no te pierdas por ahí.

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