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miércoles, 6 de abril de 2011

Esquina equivocada


Un hombre llega a su casa. Abre la puerta. Cuelga el maletín y el saco en el perchero. Se acomoda en su sillón favorito. Pasado un rato siente un dolor en la espalda y se pregunta por qué no lo han recibido sus hijos. Algo no anda bien, pero allí están los cuadros, la televisión de bulbos, la cocina a un lado del baño, la pared marrón a medio pintar, allí están como en la mañana antes de partir hacia el trabajo. Aunque el dolor y sus hijos sin saludar persisten. El hombre decide levantarse del sillón, recoge el maletín y el saco, abre la puerta, sale. Está seguro de haber doblado en la esquina equivocada.

4 comentarios:

  1. No será que la equivocada era la casa, que se plantó esa noche en la esquina que no era?

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  2. Podría ser Talita, pero ¿qué pasó con la casa que estaba en la ubicación donde se plantó la casa del cuento?

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  3. Estará donde estaba la casa del señor del dolor y los hijos que no salen a recibirlo. Por lo que es posible que alguien más haya doblado en la esquina equivocada. Ya en otro plano, podrían llamar a Olivia Dunhman, quizá ella resolviera el asunto.

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  4. Luís, que bueno. Tal vez sea así, y los dos señores salen y de paso se encuentran en la calle ¡no se reconocerán por el simple hecho de equivocarse de igual manera y estar en la casa contraria? ¡Y por qué tienen llaves erróneas y cómo entra este cuento en Fringe? Saludos Luís.

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