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viernes, 12 de agosto de 2011

Cuestión de mirar bien

Un anciano ciego, sentado en una banca de la Plaza de Bolívar, le preguntó al hombre que lo acompañaba acerca de las palomas y las semillas en su mano.
–No veo ninguna paloma–respondió el hombre.
–Vea, ahí están, son dos y comen de su mano –reiteró el anciano ciego.
–Está equivocado, no hay nada.
–Sí hay, no sea terco.
–Pero si no…
–Vea bien.
Después de observar su mano, las semillas y las palomas, el hombre dijo:
–¡Oiga!, tiene razón.

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