Mientras caminaba hacia el periódico, se vio a sí
mismo en un paradero de bus, en la otra acera de la calle. No se saludó. Recordó que se debía 20 mil pesos.
Etiquetas
- Cuento. (96)
- Postal. (29)
- Crónica de humo. (15)
- Mensaje. (4)
- Gastronomía. (3)
- Fauna. (2)
- Memoria. (2)
martes, 28 de junio de 2011
Fifo
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Pereira, Risaralda, Colombia
miércoles, 22 de junio de 2011
Cindy
Cada domingo, en
temporada de lluvia, caminaba por las calles de Cali aguardando sentir su
cuerpo mojado. Entre semana no olvidaba la sombrilla.
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Cali, Valle del Cauca, Colombia
miércoles, 8 de junio de 2011
Talita
Descubrió un granito de arena de playa
en el centro de Bogotá.
–¡Bien! –dijo–. El mar está cerca.
miércoles, 1 de junio de 2011
Gloria
Quería establecer una prueba al amor. Si el hombre
anheloso de un desayuno en la cafetería de la esquina la haría feliz, pensó, esperaría allí,
sentado frente a sus huevos rancheros y café, mientras ella terminaba su turno
laboral. Ese día fue invitada a una fiesta y olvidó al hombre anheloso de un
desayuno. Días después pasó por la cafetería y lo vio sentado en el mismo lugar,
frente a un plato de
huevos rancheros y una taza de café sin probar aún.
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Pereira, Risaralda, Colombia
viernes, 20 de mayo de 2011
Luis Vidales
Descubrió otra calle cuando llegó la noche. Al amanecer se perdió
y esperó la oscuridad
para encontrar el camino a casa.
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Córdoba, Ver., Mexico
martes, 3 de mayo de 2011
Postal del abuelo
Mi abuelo no dejó su pueblo. Aún vive en aquella casa
de habitaciones amplias y luz generosa. Por las tardes sale con el único
interés de saludar a los vecinos, encontrar un lugar en la cafetería del parque
principal y pasar las horas y el calor. De noche juega parqués con los
amigos, recorre las calles de sus recuerdos y sigue con voz ronca no sé qué
melodías de guitarra y aguardiente.
Cuando llega a casa, piensa en la abuela. A veces lo
siento triste. La contempla, le canta y la busca al dormir. Yo lo he escuchado
dedicarse a ella en sus palabras.
Mi abuelo sigue en ese otro pueblo, no reconoce las
fotografías y los relatos de la historia. Es costumbre cerrar la ventana de su
habitación cuando duerme. Con el frío de esta ciudad puede enfermarse y no
quiero que deje de soñar con la abuela y olvide su tiempo de caminatas y
parqués.
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Armero, Tolima, Colombia
martes, 19 de abril de 2011
Finales en Kumbala
Conozco a un barman que escribe historias cortas en una libreta sobre las
posibles muertes de los posibles clientes de Kumbala.
Son pasajes anecdóticos,
contados en primera persona, donde la descripción de una mancha de sangre cubriendo
el anillo de matrimonio del asesino, es un reclamo milimétrico a las plantillas
genéricas en la literatura amarillista.
En la libreta, sin mentir, hay tantos finados como días tiene el año. El barman observa a las personas cuando entran al bar, prefiere a las
solitarias nocturnas, y si encuentra algún movimiento torpe en cualquiera (No puedo descifrar
su método de selección
entre
quienes van
por un trago),
él mismo la
atiende;
espera con paciencia dónde se ubicará, su
orden
y luego pregunta el nombre. Entonces anota los datos en una hoja limpia y
propone
la historia. Al terminarla le
invita
un trago a la agradecida y ficcionada víctima. El barman responde toda amabilidad, y dice: “No agradezca,
algún día usted se muere y es bueno llevarse un buen recuerdo de este rincón de la ciudad”.
Fue una mujer quien tomó la libreta olvidada sobre la barra. Hojeó un poco, sin interés, pero al leer una de las narraciones dejó unos billetes bajo la botella de cerveza
y salió del
bar.
Paró
un taxi al otro lado de la calle,
lo recuerdo. Antes de subir al auto miró hacia el interior de
Kumbala, hacia el lugar donde estuvo sentada. La bebida, su dinero y la libreta
seguían en el mismo punto. Trató de buscarme con sus ojos.
Evadí aquella mirada.
Lo
duro de la situación
me permitía ese desplante.
En la tarde del día siguiente las noticias radiales anunciaron otro suicidio: una joven de 30 años se lanzó desde el octavo piso del edificio
de la lotería local. Ya iban 7 en lo corrido de la semana. Yo escuché el informe mientras planchaba
mi
traje de gala, pues
en
la noche se festejaría en
Kumbala el surgimiento de otro narrador
pereirano.
Etiquetas:
Cuento.
Ubicación:
Pereira, Risaralda, Colombia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)